El SERGAS y yo.
Es innegable el avance de la medicina , incluso alcanzando límites insospechados hasta hace muy poco tiempo. De este modo, fruto de la investigación y su posterior implementación, podemos ver maravillas como el robot "Da Vinci", que te deja las partes bajas niqueladas sin que nadie se despeine. También podemos pasearnos tan panchamente recién operados de coronarias sabiendo que, desde el hospital, a través de la monitorización, tienen conocimiento en tiempo real de cómo está funcionando nuestra "patata" , mejor que nosotros mismos, saltándoles un aviso de si la cosa se pone chunga; entretanto, los oncólogos obran maravillas en sus intentos de domeñar los peores pronósticos de sus especialidades, consiguiendo lo que, antaño, podrían considerarse curaciones milagrosas. Pues bien, hecha la pertinente salvedad, gratitud y reconocimiento a una buena -y muy importante- parte de nuestra cobertura sanitaria pública y por ende a su personal, me voy a pasar al lado ...