La poción de censura
Todavía huele a aceite en las inmediaciones del Congreso . No porque algunos diputados vayan perdiendo aceite, que hay lectores maliciosos , sino porque en las dos últimas jornadas tuvo lugar un concurso de culturismo de nivel nacional y ya se sabe que esa gente va toda pringada de aceites. El certamen estuvo promovido por un gimnasio aún sabedor de que no lo ganaría, tanto así que presentó a un culturista retirado , con los músculos venidos a menos quién, a duras penas, mantuvo las posturas requeridas por esta disciplina. Aunque se le presumía claro perdedor con semejante concursante, como así fue, obtuvo cierta notoriedad que, quizás, le vino bien de cara a captar nuevos clientes para su gimnasio. Por otra parte, el ganador, hizo gala de su torneada musculatura, luciendo pectorales, bíceps femorales y apretado culito , como mandan los cánones. No faltó una queja del aspirante sobre el excesivo tiempo que estuvo sobre la pasarela, repitiendo alguno de los ejercicios de form...