De ministros, ministras, ministres y otros.
Antes de que caiga el meteorito, venga otro COVID, nos barra Putin del mapa o, simplemente, me vaya yo mismo por libre de este mundo cuando me toque, que será lo más probable, me apetece hacer otra semblanza sobre los próceres que nos gobiernan y que me toca soportar como sujeto pasivo en estos momentos.
Para ser jerárquicamente respetuoso quiero comenzar por el Excmo. Sr. Presidente quien, si fuese monarca -que no digo yo que no le apeteciese a tenor de las transgresiones protocolarias que provoca en sus coincidencias públicas con Su Majestad- pasaría a la historia como Pedro I El Suave.
No hay más que ver sus intervenciones públicas en las que, a medida que se acercan las elecciones, cada día su voz se torna más meliflua y sus estudiados juegos de manos hacen que parezca que estemos ante una bondadosa homilía en cualquiera de nuestras iglesias, si bien Pedro es, manifiestamente, más de mezquitas que de iglesias, aunque no hace mucho estuviera abrazado a un tal Iglesias.
Siguiendo el escalafón gubernamental, nos encontramos en la vicepresidencia a una Super Woman, quien es capaz de llevar con aparente solvencia, su vicepresidencia, la cartera ministerial de Trabajo, discrepar con la jefatura y algunos ministros del Gobierno, dar y defenderse de las puñaladas de su propio partido y crear uno nuevo para mayor gloria de su figura, y todo ello "dejándose la piel", que es el mantra que utiliza a diario. Es como una navaja multiusos, que lo mismo sirve para pelar una manzana que para descorchar una botella o sacar un tornillo. Está claro que al paro no va a ir, pase lo que pase en el país. Mucho menos activos, aunque no pertenezcan al Gobierno, son los monaguillos sindicales: el Sordo, con mayúscula y Pepe, El Señor de los Fulares, los come gambas como apuntó algún periodista, que van orbitando en torno al ministerio de turno y procurándose sustento para ellos y sus familias, año tras año, teniendo menos vida laboral que Jaime de Marichalar o su hijo Froilán de todos los Santos.
De las otras dos vicepresidentas, poco que decir. La de Asuntos Económicos parece normal (no quiero decir con ello que las demás sean subnormales) y la otra, con la misión de repoblar lo despoblado, no parece que tenga más éxito que el de mentar la descripción de "la España despoblada" mientras esta se sigue despoblando y ella cobrando, que rima y todo.
Pasando ahora a los numerosos ministerios que rigen nuestros destinos, nos encontramos con gente muy variopinta. Uno de los más controvertidos es el de Igualdad. No voy a entrar a opinar sobre lo bueno y lo malo que pueda aportar -como idea- este ministerio, esto me daría para un monográfico muy amplio y serio y hoy no es el día; simplemente agradecerle que cada mañana, al abrir la prensa, nos regalen un exabrupto de mayor calado que el del día anterior. También aporta extraordinarios titulares la oronda (oronda en segunda acepción de la RAE, aclaro) Secretaria de Estado, una joven conocida familiarmente como "Pam", que nos orienta sexualmente de forma gratuita y nos dice a qué edad hay que cascársela y si es mejor o peor una penetración u otras cosas. Muchas gracias por sacarnos de nuestra ciénaga de ignorancia en temas sexuales. Mientras tanto, MENAs, pandilleros, violadores excarcelados y demás fauna, a su puta bola por el mundo adelante.
ORONDO. RAE.
adjetivo
- 1.Que es o está muy gordo o grueso."la oronda y simpática figura del tenor llenó por completo el escenario"
- 2.Que se muestra muy satisfecho de sí mismo."está satisfecho y orondo de su altiva condición"
A todo esto, mucho anuncio a toda página en prensa y en televisión. ¿Algún día alguien se dará cuenta de que estos delincuentes ni leen prensa, ni ven televisión y por lo tanto se la suda todo cuanto puedas poner ahí?. Quizás esta reflexión podría ser el punto de partida para intentar abordar el problema en su origen, sin tanta demagogia ni cantos de sirena. Eso sí, lo que no falta en este país son "observatorios", y no de pájaros ni astronómicos, sino de cuestiones diversas y devenidas de los propios ministerios. Hay que dejarse de tanto observatorio, tanto observador, tanto asesor, tanto chiringuito, tanta red de amamantados y tanta polla y ponerse a la faena.
Y para no extenderme más, este artículo-cabreo viene a colación de una manifestación del Ministro de Exteriores, que dicho sea de paso parece que está siempre feliz, afirmando que "el Gobierno está cohesionado". Mire usted, que no sé cómo se llama ni me importa, decir esto justamente con la que está cayendo en estos momentos, es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.
Mientras, el, a mi criterio, inepto Ministro de Consumo apuesta por cargarse el consumo de carne con todo el sector y derivados, el otro ministro, el de Agricultura le viene a decir que se meta la lengua en el culo, en lenguaje vulgar. Entretanto, la ministra que ocupa Defensa se tiene que pegar con la ministra de Derechos Sociales para justificar que va a enviar unos tanques -medio oxidados, eso sí- a Ucrania.
Y en la misma mesa, se tiran chinas una Montero contra la otra Montero (entre Monteros queda la cosa), mientras el ministro Escrivá, no de Balaguer, lleva tres años echando números todos los días sobre las pensiones sin que le cuadren. A todo esto, el Sumo Sacerdote contempla la escena tan panchamente, o al menos eso es lo que trasciende en las manifestaciones públicas a cargo de la Ministra Portavoz, quien con su sempiterna sonrisa nos explica que "todo va bien" y que el PP es corrupto, por si se nos había olvidado y tuviese algo que ver con toda esta payasada.
El resto de ministros está de incógnito, no sabemos muy bien ni cómo se llaman ni lo que hacen, si bien no son culpables de serlo ya que ninguno, que se sepa, pidió ser nombrado. Es como si me nombran a mí ministro del aire, voy, cobro y punto.
Mientras dure, vengan días y caigan chuscos.







Lo dicho
ResponderEliminarAl mandamas de este gobierno de mamporreros/mamporreras que le gustaría ser monarca vitalicio yo le llamo Pedro I el Mentiroso. Es vomitivo tanto él como a los que pastorea
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