Las erecciones andaluzas.



Pasada la Feria de Abril en Sevilla en la cual, qué duda cabe, ha habido más de una erección como acreditan algunos vídeos que circulan por las redes sociales, nos llegan las erecciones, perdón, elecciones, al Gobierno de Andalucía. Viene a colación el torpe juego de palabras por las erecciones mentales que los participantes muestran de forma ya tristemente habitual, en los relatos con los que intentan transmutar sus fracasos en éxitos en sus respectivas ruedas de prensa "ad hoc", entre los entusiastas aplausos, vítores y sonrisas de sus apesebrados fieles.

Triste es también, perder unos minutos de tiempo en los que los informativos "del Régimen" presumen de la gestión y audiencia de su despliegue en el "día de autos", citando datos del "share" y glosando la profesionalidad de sus reporteros y equipos en un ejercicio de autobombo que me repugna sobremanera, venga de quién venga.



  
Pero bien, por pasar de la introducción a los hechos, vayamos a lo mollar del asunto. En principio, si yo acudo a presenciar un partido de baloncesto, y gana un equipo por 53-28; la sensación que me queda, no se si equivocada o no, es que ha ganado el equipo que obtuvo 53 puntos, dejando en clara evidencia al contrario que solamente consiguió 28. 




En el caso andaluz, parece que ese argumento no cuaja entre los equipos contendientes.  El primer perdedor, habiendo anotado todavía menos puntos que en todos los anteriores partidos celebrados, manifiesta sin rubor que "el gran perdedor" ha sido el que ha resultado ganador por abismal diferencia.



Que me lo explique Groucho Marx a quién probablemente entenderé mejor que a los periodistas, portavoces y "portavozas" afines a esa formación política, quienes en vez de hablar de sus bondades y debilidades, su discurso se basa, indefectiblemente, en referencias a la oposición.



Aquella aguerrida y expresiva señora, que estaba destinada -según sus propias  manifestaciones- "a rescatar" de las garras fascistas a Andalucía, lo mejor que pudo decir al cierre de los comicios es la ocurrencia de que agradece la democrática participación. Solo faltaría. Ni que los andaluces, ni el resto de españoles, anduviésemos a navajazos y garrotazos goyescos delante de los colegios electorales. Cuando no hay nada mejor que decir y la autocrítica brilla por su ausencia, hay que rellenar eses patéticos minutos de cualquier forma.  Este fue el primer y principal comentario de los tres que la aspirante a presidenta ungida por Moncloa, tuvo a bien ofrecernos, antes de prometer "dejarse la piel" en la oposición, si bien a algunas (ella entre otras) no les queda ya piel, bien porque se la han dejado en envites pretéritos con idénticos resultados, bien porque se la han quemado poniendo las manos en el fuego por individuos de su equipo de dudoso proceder y que ahora se encuentran entre rejas o con probabilidades de estarlo.




Otra de las manifestaciones que no tiene desperdicio es la apelación a anteriores elecciones ganadas. En este caso me causa especial hilaridad porque, en mi calidad de seguidor barcelonista, me recuerda a las disculpas de mis amigos madridistas que, ante la actual debacle, derrumbe y dos años "en blanco" de los blancos (atendiendo a su nombre), citan las copas de Europa históricamente conseguidas obviando el desastre actual. Pues que "con su pan se lo coman" si con eso están satisfechos.




Lo de la izquierda "rancia", porque no deberíamos limitar el término rancio a la derecha, va como va. La ideología, en principio, no da de comer, y eso lo sabe la gente adscrita al totalitarismo "rojo", inclusive los que están comiendo de esto y la mayoría de los votantes no se entusiasman con estas doctrinas y a la vista está.



Mención aparte merecen los "iluminados" de Vox. Cierto es que, con sus consignas, se han convertido en cebo para el voto cabreado de un sector (cada vez más amplio, guste o no), de los españoles; pero el resultado pragmático es que hay que contar con ellos a la hora de formar gobiernos e intentar lidiar con sus fantasías decimonónicas.


Finalmente, el triunfalismo de partidos de corte soberanista e ideología "ultra", contrasta con la historia de los mismos que, en todo caso, ha sido siempre efímera por su propia condición de limitaciones geográficas e ideológicas. Solamente hay que ver como van desapareciendo partidos, coaliciones y personajes surgidos del descontento popular con la única intención de medrar personalmente. En todo caso, este último objetivo (para ellos el primero), ha sido conseguido, aunque probablemente desaparecerán a causa de su antropofagia y disidencias intestinas por intentar una y otra vez, sin éxito, mezclar el agua y el aceite en un cóctel imposible por naturaleza.



 
En definitiva, 53 es más que 28, aquí y en la China, por más relatos, lecturas, interpretaciones, análisis y otras lindezas a las que nos tienen acostumbrados los perdedores, necesitados urgentemente de excusas para justificar su manifiesta incompetencia y su falta de credibilidad ante los votantes.

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