El despotismo "no ilustrado" de la banca.
El presidente de la patronal bancaria, sobre las quejas de los mayores: "Teruel no tiene otorrinos en el hospital público... eso sí que es un tema gordo"
Lo que ya no entiendo muy bien es como se les llena la boca con sus publicaciones de códigos éticos y de Responsabilidad Social Corporativa, que eso queda muy bonito sobre un papel o enmarcados en los despachos, pero hacen justamente lo contrario sin sonrojarse lo más mínimo.
Y escribo estas líneas porque ya estoy harto de tener que escuchar, ver y leer diariamente sandeces y declaraciones de individuos de similar jaez que atentan contra la inteligencia del público, esté o no concernido con el tema de que se trate.
En este caso, la argumentación del soberbio presidente de la patronal, se aproxima más a los postulados de Cañita Brava -que, dicho sea de paso, dice cosas más sensatas que él- que a lo que debería de ser una declaración de intenciones de sus representados en aras a contemporizar la que está cayendo de forma mediática sobre la actuación y actitud social de la banca y por extensión y como damnificados subsidiarios, a sus sufridos trabajadores.
De todos modos, como quiera que esto va de despotismo -y no ilustrado, por cierto- pues a lo peor el desafortunado comentario ha sido intencionado; ahora bien, he de manifestar que no ha acertado, ni de lejos, en la comparativa.
Con todos mis respetos, que conste, para los turolenses, a efectos numéricos la población de Teruel ronda los 35.000 habitantes. Suponiendo que un 10% tenga problemas auditivos, que ya es bastante suponer, estaríamos hablando de un colectivo de afectados de 3500. En el caso que nos ocupa, el colectivo que manifiesta su incomodo -muchos más lo están, pero no se manifiestan- se aproxima, si no lo sobrepasa, al millón y considerando que la banca siempre se ha destacado, como no podría ser de otro modo, por el manejo de cifras; vista la torpeza anterior, deberían sopesar si se encuentran bien representados por un señor que es incapaz de discernir entre 3500 y más de un millón de descontentos.
Quisiera aclararle al representante de los banqueros que pese a "no ser un tema gordo", la banca -visto el malestar social que se ha formado- ha reculado y nos pretenden vender ahora que piensan tanto en el bienestar del cliente que volverán a la "vieja normalidad" de horarios y atenciones al público, habiendo comenzado ya a orquestar campañas publicitarias en este sentido, como quien descubre algo novedoso.
No es menos cierto que a lo largo de los últimos decenios, los directivos de la banca se han caracterizado por cambiar continuamente organigramas, estructuras, personal, nomenclaturas y un largo etcétera, para al final volver al punto de partida inicial, y todo ello con el único fin de justificar los puestos, elevados salarios y -cuestión no menos importante- salvar a los mentores de cuatro iluminados de medio pelo, con tanta idea de banca como de capar cerdos. Solamente hay que reparar en la brillante decisión de tener oficinas sin Caja ni director. Eso viene a ser como una farmacia sin medicamentos o una ferretería sin clavos. No quiero ni pensar en los esfuerzos que tendrán que hacer los amedrentados empleados ante un hipotético e indeseado atraco, intentando explicar a los atracadores que en ese banco no hay dinero, ni director para amenazar o secuestrar, ni ná de ná. Es imposible que se lo puedan llegar a creer y en cualquier momento se puede llegar a formar la del pulpo.
Y en línea con lo anterior, el tema de atención al público sí que me afecta directamente. En mi caso, prejubilado en Cuatro Caminos y cliente de aquella oficina, me obligan a dirigirme a la de Ramón y Cajal para que me atienda en aquella "mi gestor" previa cita, como en la Seguridad Social. Hasta ahí, siendo bastante generoso e insensible, lo puedo llegar a entender; no obstante, el problema surge cuando finalizo la entrevista con mi gestor y deseo hacer una operación de Caja que no me permite realizar el cajero automático; como quiera que en aquella oficina no existe caja, me tuve que desplazar entonces a la de Cuatro Caminos, pero como la entrevista con mi gestor finalizó a las once y media, cuando llegué a la otra oficina ya estaba cerrada la Caja desde hacía más de media hora, con lo que me tuve que apuntar al tan manido "vuelva usted mañana". Me gustaría conocer al "catedrático" que organiza todo esto para explicarle que tengo bien el colesterol y no necesito andar como una marioneta de un lado para otro por la ciudad para algo tan simple como hacer una consulta e ingresar dinero en mi cuenta, aparte de que tengo cosas bastante más importantes que hacer.
Por mi parte yo, que soy mayor, me resisto a rendirme ante la dictadura de los algoritmos, automatismos, códigos QR y resto de tecnologías necesarias, incluso imprescindibles, para realizar cualquier gestión -bancaria o de otro tipo-, aunque me lo intenten vender como una facilidad o ventaja, y continuaré comprando en comercios de proximidad e intentando hablar con personas en vez de con pantallas, robots y operadores de plantilla y guion, incluida la propia banca, aunque en este caso me reconozco nihilista y me temo que no va a ser posible, dado que esta misma semana, para resolver una incidencia provocada por la entidad, me he tenido que enfrentar con la "inteligencia artificial" de un robot al otro lado del teléfono, cual Quijote ante los molinos de viento, habiendo obtenido idéntico resultado que el universal personaje cervantino.
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