La Paz.
Más que nada por añadir a mis baldíos intentos de rebelarme contra el aluvión de sandeces, tonterías, bulos e inexactitudes -las más veces intencionadas- que tenemos que soportar a diario en los medios de comunicación, quiero hacer un inciso sobre algo de lo que, de alguna manera, soy testigo de cargo.
Me estoy refiriendo al debate suscitado en torno a las fechas del nacimiento de la Sanidad Pública en España.
Con cierta crispación contemplo como solemnemente y sin tipo alguno de rubor, una ministra un tanto lenguaraz y no del ramo, precisamente, se arroga la creación de la misma por el partido del que come, sin despeinarse más de lo que ya está habitualmente.
Si nos remitimos a hemerotecas y más aún a la IA, poderoso instrumento que todo lo sabe y todo lo entiende, llegaríamos a la gran confusión y contradicciones de que desde Alfonso XII hasta hoy, el invento ha sido obra de los más diversos próceres de nuestra patria, según convenga a cada quien.
Pues bien, como a mí me gusta tocar con partitura y no de oído, quiero dejar constancia de un hecho real que de algún modo puede desvelar la situación de la Sanidad española en los años 60 del pasado siglo para aquellos que no lo hayan vivido en primera persona.
Tomando como base la foto del encabezamiento, en la Ciudad Sanitaria de La Paz de Madrid, en 1963, casi sin inaugurar oficialmente, operaron a mi señora madre de una dolencia muy grave de coronarias. Como dato anecdótico, el resultado fue tan satisfactorio que falleció 61 años después, en 2024 a la edad de 96 años y por otros motivos.
Dicho esto, parece obvio que, a mediados del pasado siglo, la medicina y la sanidad eran públicas, gratuitas y brillantes, pese a la escasez de medios latente y propia de la época.
Todos los de mi generación recordarán, con disgusto, como nos operaban de anginas, fimosis; nos hacían extracciones de piezas dentales y nos llevaban al médico a los "ambulatorios" (PAC actuales a lo grande). También, cómo a primera instancia, nos venían a atender a nuestros domicilios médicos y practicantes (así se llamaban a los ATS) que esperabas con temor para el pinchazo diario a causa de dolencias más o menos comunes. Hoy en día, para que te atienda un médico, tienes que reservar una cita diez o quince días antes o bien ir a urgencias con la cabeza debajo del brazo.
Por lo vivido pues, no puedo permitir que nadie se atribuya "logros sociales" que no le corresponden, y mucho menos para buscar el aplauso y el voto de quienes desconocen la realidad de los hechos. La Sanidad Pública existió desde antes que hubiera nacido esta señora, o señorita, y déjense de andar con memeces y falsedades que atentan contra la realidad y la distorsionan con la única intención de obtener "un puñado de votos".

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